La fila de líderes políticos y figuras públicas que afirman "la igualdad de hombres y mujeres" como un valor fundamental de la civilización europea se hace cada vez más larga. Esta invocación de "la emancipación de las mujeres" triunfa particularmente entre aquellos lideres y partidos que abogan por la "integración", entendido como la asimilación de las comunidades de orígenes migrantes. Esta integración va de la mano con el cierre de las fronteras y la restricción de la inmigración a Europa, además de una reinvención de Europa como una civilización blanca y homogénea, un proceso que una vez más niega las obvias realidades multiétnicas, multiculturales y multi-religiosas de Europa.

En respuesta a la larga lista de demandas concretas que han propuesto nuestros movimientos de mujeres, estos mismos líderes se han quedado sospechosamente callados. No dejamos que se nos olvide con qué rapidez y facilidad fue expulsado el principio de igualdad entre hombres y mujeres de la primera versión de la Constitución Europea. Una ojeada a las reprimidas memorias de la colonización europea pone de manifiesto que esto no es nuevo. Los colonizadores europeos legitimaron consistentemente su dominio apelando a "civilizar las colonias." Esta "misión civilizadora" estaba fundamentalmente marcada por el género: Se presentaba muchas veces en términos de "proteger" a las mujeres de sus "hombres y culturas opresivos". De vuelta en sus "tierras maternas," sin embargo, estos mismos colonizadores muchas veces se encontraban entre los más vehementes oponentes a las luchas de las mujeres sufragistas de la primera ola.

Las agendas neo-imperialistas y de derechas se hacen cada vez más fuertes. Intentan vendernos una visión del mundo caracterizado por el paradigma del "choque de civilizaciones", y barajan la "carta de la emancipación de las mujeres" como parte de "la civilización occidental." Está especialmente de moda que los líderes se perfilen como los "salvadores" de "las pobres chicas musulmanas." Mujeres y chicas musulmanas que llevan velo están representadas como víctimas o objetos pasivos, o la propia encarnación de la opresión de las mujeres. Rechazamos esta ya de sobra conocida estrategia de "divide y vencerás" que presenta a las mujeres blancas europeas como "liberadas" y pone el "peso de la emancipación" sobre los hombros de las mujeres negras, migrantes y refugiadas y "sus culturas opresivas." La lógica de esta estrategia es perversa, y nos previene de trabajar juntas en solidaridad. Lo que consigue oscurecer la histeria escenificada sobre el velo en los últimos meses es el hecho intolerable que una gran parte de las mujeres y hombres de orígenes migrantes en Europa son todavía hoy en día ciudadanos de segunda clase que se enfrentan a diario con el racismo y la discriminación en el sistema educativo, el mercado de trabajo y el mercado de vivienda.

Para la ocasión del Día Internacional de la Mujer queremos insistir que nuestras diversas luchas contra todos los tipos de opresiones que marcan las vidas de las mujeres siguen siendo necesarias. Un compromiso serio con la emancipación de las mujeres implica una lucha contra la normalización de la violencia y la "cultura de guerra" actual, y contra las maneras en que esta violencia es sexista, racista y homófoba. Tenemos que luchar contra la violencia de la política neoliberal, ­ que se nos vende como "verdades" o "inevitabilidades" del mercado ­ que desmonta todo tipo de seguridad social y lleva a la creciente precarización de nuestras vidas. Tenemos que luchar contra el sexismo, racismo y homofobia estructurales y cotidianos, y construir las alianzas necesarias para librar estas luchas. Tenemos que luchar contra las maneras en que las mujeres son ­ y no son ­ representadas, en nuestros sistemas políticos y económicos, en la cultura dominante, en anuncios e imágenes en la calle. Tenemos que luchar contra el recorte de recursos para las políticas emancipatorias y el cierre de espacios que nos permiten desarrollar nuestra política feminista.

A la nueva cosecha de auto-proclamados "guardianes de los derechos de las mujeres", aquellos a los que nunca hemos encontrado participando en ni apoyando a nuestros movimientos y luchas a lo largo de los años, a éstos les decimos: ¡NO EN NUESTROS NOMBRES! Su uso cínico de "la emancipación de las mujeres" y "la igualdad entre hombres y mujeres" es tan espantoso como inverosímil. Como feministas y mujeres realmente preocupadas por la emancipación de las mujeres, no les permitiremos que hagan uso de "la emancipación de las mujeres" para fines anti-migrantes, asimilacionistas, islamofóbicos y etnocentristas. Seguiremos luchando contra todas las opresiones que enfrentan las mujeres en sus vidas.